Bienestar y tiempo libre

3 maneras de eliminar el estrés y ganar salud

14 de septiembre del 2020

Para muchas personas, la felicidad futura dependerá de su capacidad de manejar el estrés



 

El estrés no es algo nuevo, ha existido desde los inicios de la humanidad y, aunque sería contraproducente querer desterrarlo por completo, estamos llamados a saber interpretarlo y regularlo.
 
Según dice la Organización Mundial de la Salud, las 5 enfermedades más graves que afectan a la población tienen que ver con el estrés, siendo este un detonante de muchas de ellas. Por mucho que se afirme poder aguantar el estrés, pensemos que va a tener consecuencias a largo plazo.

Aunque antiguamente no se consideraba una enfermedad y era visto como un estado emocional poco placentero, algún estudio comenzó ya por los años 50 a vincularlo a las úlceras de estómago. Posteriormente, el endocrino Hans Selye, fue el primero en demostrar su existencia.
 
PRIMERA LECCIÓN
 
1. Si respiras lenta y profundamente manteniendo el aire unos segundos, y luego exhalas muy despacio, te darás cuenta de que tu corazón comienza a ir más lento. Aunque parezca muy sencilla, esta es la primera lección para aprender a manejar el estrés.
 
Hay secuencias de nuestra vida que se nos presentan como un reto, y por ello para muchas personas “el estrés es vida”. Pero el estrés no solo se produce ante situaciones de tensión o desafío, también aparece cuando nos sentimos contentos por ejemplo al otorgarnos un premio, recibir una propuesta excitante, etc.
 
Como en otras facetas de la vida, no se trata tanto del hecho que se nos presente, sino de la forma en que nosotros podamos interpretar los sucesos diarios.
 
Se nos pide actuar y reaccionar para mantener un equilibrio productivo ante los acontecimientos. Y cierta tensión es necesaria para sentir el impulso necesario que nos mueve a la acción, pero, cuando el estrés se transforma en algo dañino que tensiona todo nuestro cuerpo de forma sostenida, puede afectarnos tanto interna como externamente y es necesario tomar medidas, eliminarlo de nuestra vida.
 
"RESETEAR" NUESTROS HÁBITOS
 
2. La segunda clave para liberar el estrés, se encuentra en los hábitos de vida.
 
¿Existe un equilibrio entre trabajo y vida personal?
 
¿Podemos descansar bien y tener un sueño reparador?
 
¿Cuáles son nuestras rutinas de ejercicio, alimentación, disfrute?
 
Comenzar por trabajar con la mente es esencial, nuestra forma de pensar condiciona nuestras emociones que a su vez influyen en nuestro estado de ánimo. Pero también se necesita aprender a escuchar que señales envía el cuerpo y no dejarnos llevar por reacciones primarias que producen daños en nuestra salud. El trabajo en el eje mente-cuerpo-espíritu es esencial para poder dominar el estrés.

Curiosamente, las personas que más se estresan suelen ser las personas que tienen peores hábitos de vida. Hacen poco deporte, comen de forma desequilibrada, toman demasiado café, fuman en exceso, no saben priorizar, etc. Si aprendemos la importancia de la planificación diaria y eliminamos ciertos hábitos, podemos eliminar gran parte de las causas que nos provocan estrés en nuestro día a día.
 
CUESTIÓN DE ACTITUD
 
3. La serenidad no es algo reservado para ciertas personas. Las capacidades se entrenan y permiten cambiar, ser diferente. Imagina que te encuentras en un atasco, puedes elegir aprovechar el tiempo y planificar el resto del día, escuchar tu música favorita o maldecir a los demás por la situación y estresarte. ¿Qué ganas y qué pierdes con cada reacción?
 
Todos estamos de acuerdo en que la productividad disminuye en situación de estrés. La tensión que genera nos hace fallar, tomar malas decisiones y perder tiempo recriminarnos todo aquello que podríamos haber hecho manteniendo la calma y la concentración.

Por ello, escoger la actitud adecuada puede marcar la diferencia. Darse cuenta de que se puede elegir entre la tensión o la aceptación, para sacar el mejor partido de una situación, o entender a la reacción de una persona, puede marcar un antes y un después. En la aceptación hay serenidad, y cuando hay serenidad podemos tomar mejores decisiones y disfrutar de la sensación de paz que nos hace más felices y saludables.

Aunque el cambio no se puede producir de la noche a la mañana, merece la pena comenzar, ¡resultará más fácil de lo que supones!
 
 

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