Cuidado de la salud

8 técnicas para dominar el estrés y la ansiedad

23 de julio del 2019

Taquicardia, cansancio frecuente, insomnio, falta de aire, irritabilidad son algunos de los síntomas del estrés y la ansiedad, los dos males de este siglo. Si andás nervioso demás, además de visitar un médico, podrías intentar con estas técnicas.

1.Meditá. Meditar es una manera de estar presente. Ejercitarse, caminar o tener un hobbie que capte el 100% de tu atención también ayuda liberarse del estrés.

2. Respirá. La ansiedad y el estrés generan una respiración agitada. Tenés que recuperar el control de tu respiración y calmar tu mente. Si te sentís nervioso, respirá hondo. Esta simple técnica enviará a tu cerebro el mensaje de que estás calmado porque si estás tranquilo respiras despacio.

3. Mirá los problemas desde otra óptica. Una situación estresante, como una reunión con un jefe o un cliente, puede enfocarse como una oportunidad para impresionar bien a alguien de tu trabajo. Todo es según por dónde se lo mire. La presión puede ayudarte a hacer mejor un trabajo mejor, pero no debe alterarte.

4. Aceptá lo que no podés cambiar. Con perdón de lo obvio, pero esto es verdad. Algunas cosas son lo que son y luchar para cambiarlas solo genera malestar, culpa y ansiedad. Aceptá el problema o situación tal cual es y no pienses qué pasaría si fuera de otra manera. Hay cuestiones que no podés controlar y mejor es que ni gastes energía en ellas. No podés elegir cómo te hablará tu suegra, tu jefe o ese compañero molesto de trabajo.

5. Ocupá tu mente (no mucho). Cortá el ciclo de pensamientos negativos y ocupá tu mente con tareas que requieran tu atención y no te aburran.

6. Ejercitate. Ya lo sabés! Ejercitarte le hace bien a tu cuerpo y a tu mente. El ejercicio disminuye los niveles de ansiedad y estrés. Luego de 21 minutos de marcha, los beneficios del ejercicio se sienten en el organismo: más calma, más foco y mejor disposición.

7. Dormí bien. Esta puede ser la solución para muchos problemas de tu día. Minimizá distracciones, evitá las luces y hacé de tu cama un santuario para el sueño.

8. No seas víctima de la perfección. El éxito no es una línea recta. Los problemas están en la vida de todos y cuando fallás, tenés que empezar de nuevo. Los perfeccionistas pueden ser crueles consigo mismos. No te hagas a vos lo que no le harías a los demás. Y no confundas perfeccionismo con el deseo de dar siempre lo mejor. El perfeccionismo es una recriminación cruel que lleva a la depresión, ansiedad y hasta paraliza. Hay quienes dejan de hacer cosas solo porque no les salen tan bien como pretenden.

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