Cuidado de la salud

Recomendaciones ante la ola de frío polar

04 de julio del 2019

Cuando las temperaturas bajan considerablemente todos tratamos de protegernos lo mejor posible del frío, pero el problema es mucho más complicado que ponerse un buen abrigo, pues hay muchos riesgos no sólo en la calle, sino también dentro de nuestros hogares. 

Te aconsejamos seguir estas recomendaciones:

 

Alimentación:

Los alimentos proporcionan calor a nuestro cuerpo. El frío hace que aumenten las necesidades calóricas y, por tanto, el consumo de alimentos. Conviene hacer comidas calientes, como las legumbres o sopas de pasta, que aporten la energía necesaria y proporcionen además sensación de calor, sin renunciar a una alimentación variada que incluya el resto de alimentos, especialmente frutas y verduras ricas en vitaminas A y C, y pescado, carne, huevos, etc.
A lo largo del día y antes de acostarse, una taza de alguna bebida caliente (caldo, cacao, leche) ayuda a mantener la temperatura corporal y es muy reconfortante. Es recomendable evitar las bebidas con cafeína y las alcohólicas, ya que contrariamente a lo que se piensa, el alcohol no es útil para combatir el frío y aunque inicialmente provoca una sensación de calor, al producir vasodilatación favorece la pérdida de calor corporal y el cuerpo se enfría aún más.
No olvidar aumentar el consumo de agua. En las épocas de frío, al igual que en las de calor se produce una mayor pérdida de líquidos que debemos reponer. 



En el hogar 
Procurar un buen aislamiento térmico del hogar, evitando las corrientes de aire y las pérdidas de calor por puertas y ventanas. Utilizar el sistema de calefacción de que disponga con objeto de mantener una temperatura mínima de 19ºC. Cerrar las habitaciones que no se utilicen. Recordar que la temperatura ideal para una casa es la de 21º C y que temperaturas superiores no aportan más beneficios y sí producen un derroche excesivo de energía. 
Tener cuidado con las chimeneas y estufas a gas, para evitar riesgos de incendio o intoxicación por monóxido de carbono. Asegurarse de que funcionan bien antes de ponerlos en marcha y de que las salidas de aire no están obstruidas. También es peligrosa la sobrecarga en la red de estufas eléctricas; por ello, debe revisarse previamente el estado de la instalación eléctrica y los puntos adecuados para conectarlas en las viviendas. 



Fuera de casa:
Si baja mucho la temperatura y especialmente si hay mucho viento, conviene quedarse bajo techo. Limitar, en lo posible, las actividades exteriores, especialmente si se pertenece a algún grupo de riesgo. De salir, hacerlo en forma muy breve y bien abrigado. Utilizar una prenda de abrigo, preferiblemente que sea resistente al viento, a la humedad y de ser posible transpirable, y por debajo de ella, varias capas de ropa.  Es preferible usar varias prendas de ropa ligera y cálida mejor que una sola de un único tejido.  Evitar prendas ajustadas, para que el aire circule entre la piel y la ropa actuando como aislante. Prestar especial atención a la cabeza, el rostro, el cuello, las manos y los pies, pues la mayor parte del calor del cuerpo se pierde por estas zonas. Usar gorro de lana, pasamontañas, sombrero, bufanda, guantes, manoplas o mitones, calzado resistente al agua, calcetines de algodón y lana.  Proteger el rostro y evitar la entrada de aire frío en los pulmones. Evitar cambios bruscos de temperatura de manera continua. Procurar permanecer seco: la ropa mojada, por el agua o por el sudor, enfría el cuerpo rápidamente mientras que el exceso de sudoración incrementa la pérdida de calor. Es conveniente en caso de tener calor, quítar capas de ropa. 

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